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2015-03-18 00:00:00
Presentación del libro Imagen social y medios de comunicación

La comunicación es un intercambio o negociación entre unos participantes que eligen, voluntariamente o no, una imagen social (face) con la que intervenir. Esta viene determinada por sus características personales (Simon 2004[1]), pero también por aquellos rasgos que provienen del rol que están desempeñando y del estilo discursivo elegido.

En el caso de la comunicación pública esto es mucho más evidente, porque el hablante selecciona una identidad que pueda controlar. En nuestro trabajo hemos partido del discurso de los medios de comunicación donde este fenómeno se ve con mayor claridad. Radio y televisión se han visto invadidas por un uso creciente de la descortesía, usada a veces como instrumento de atracción de la audiencia. De esta manera se ha conseguido una renovación de los formatos. El público ha encontrado un espectáculo que está muy en consonancia con el lenguaje cotidiano que emplea, y recrea situaciones propias de una interacción particular. La coloquialidad, las relaciones "casi reales" han convertido a veces el plató en un salón particular.

Imagen social y medios de comunicación surge del proyecto "(Des)cortesía y medios de comunicación: estudio pragmático (FFI 2009-10515)", e incluye los trabajos de algunos de los participantes en el mismo: E.Brenes, M.González Sanz, J.M.López Martín y C.Fuentes. Abarca dos intereses fundamentales: a) desarrollar la teoría de la (des)cortesía verbal, en ambos sentidos del continuum, y b) estudiar la interacción mediática desde esta perspectiva, hasta ahora limitada al discurso cara a cara. El resultado obtenido tras la investigación ha superado las expectativas iniciales, ya que nos ha permitido:

a) Proponer un análisis del discurso público, que muestra características diferentes al interpersonal y exige una metodología de análisis distinta.

b) Admitir la variación en el ámbito de la teoría lingüística y en la pragmática. Esto implica tener en cuenta el tipo de discurso, (en nuestro caso, los formatos mediáticos), así como el tema tratado.

c) Incluir la descortesía en el continuum, y describir sus tipos: en este caso la mediático-lúdica y la mediático-ideológica, tipos híbridos que incorporan al fin propio de los medios (conseguir audiencia) otra dimensión.

d) Por último, y como más importante, demostrar desde el análisis del tipo discursivo concreto, la necesidad de extender la teoría de la (des)cortesía verbal a una teoría de la imagen. Es el punto de partida de Goffman, obviado al centrarse los estudios sobre cortesía en los efectos producidos en el interlocutor y en cómo afecta al desarrollo de las relaciones interpersonales.

Con este trabajo queremos mostrar que la descortesía entra en el discurso mediático como una estrategia para conseguir sus fines: sorprender, captar la atención de la audiencia. Asimismo, el periodista la usa para conformar una identidad propia que lo diferencie de otros de su endogrupo. Es decir, la descortesía construye una identidad o una imagen social individual dentro de la grupal o imagen de rol. Esto supone un cambio en el formato discursivo y trasciende la mera acción individual.

Los estudios sobre imagen social han ido siempre unidos a la cortesía. Pero el campo es más amplio. Cada hablante utiliza varias imágenes simultáneas entre las que elige aquella que en esa circunstancia comunicativa es relevante: nos relacionamos con nuestro interlocutor como profesional (del tipo que sea), padre, hijo, compañero, o persona que comparte un transporte público. Funcionamos en algunas interacciones como español, andaluz, hombre o mujer, joven o adulto, periodista, constructor o vendedor… Cada uno de estos roles determina un comportamiento discursivo. Pero nuestra necesidad de destacar sobre el estereotipo, sobre la imagen grupal nos puede llevar a crear una identidad personal diferenciada: no queremos ser un padre típico ni actuar como un vendedor tradicional, por ejemplo, así que cambiamos nuestra forma de comunicarnos para dar otra impresión, otra imagen. El profesional de los medios quiere también tener una identidad propia que una a los rasgos de raza o nacionalidad otros que surjan de su estilo comunicativo y que lo identifique frente al resto. Para ello algunos periodistas o tertulianos han usado la descortesía estratégica. Y, así, han construido una identidad como jurado agresivo (Risto), como periodista de orientación ideológica marcada (Federico Jiménez Losantos) o tertuliana del corazón identificada con el pueblo (Belén Esteban). ¿Qué los une a todos? El uso estratégico del discurso, junto a otros aspectos situacionales y externos, para configurar una imagen social que impacte al espectador. Sobre todo, una imagen novedosa, rompedora, actual… ¿Y qué rompe más lo esperado que lo no aceptado socialmente? De ahí el uso descortés: interrumpir, insultar, atacar, acusar, imponerse al otro, destruir los estereotipos de lo políticamente correcto.

El trabajo realizado ha abordado, desde el análisis de corpora amplios (programas de radio y televisión que hemos visualizado y estudiado), cómo se construyen estos roles y cómo generan un discurso para crear determinadas identidades. Hemos observado cómo la coloquialidad invade la pantalla para llegar al ciudadano e integrarlo en él.

Este proceso implica no solo a los guionistas y periodistas sino, sobre todo, a los participantes en el intercambio: moderador y colaboradores de un lado de la pantalla, y público de otra. Todos intervienen en el proceso. Por ello el libro tiene varias partes: el fundamento teórico sobre identidad e imagen (I), el estudio del rol de periodista (II), colaborador (III), y público (IV).



Catalina Fuentes Rodríguez
Fuente: Las dos vidas de las palabras